Manolo Cardona y la responsabilidad detrás de documentar a su equipo del alma.
Crecer en un entorno familiar rodeado de abogados establece una expectativa invisible, pero pesada sobre el futuro. Para Manolo Cardona, (el otro, el manizaleño de 25 años), esto se rompió cuando desde muy pequeño tuvo que acudir a arteterapia y al deporte para enfocar su energía. Su capacidad de hiperfoco lo llevó a hacer teatro durante casi nueve años.Sin embargo, la decisión que lo llevó a dedicarse de lleno en lo que hace hoy en día se tomó en una sala de cine: ver La La Land funcionó como un espejo al identificarse con tener que decidir entre el Derecho y el arte, empujándolo por completo a volcarse en el universo audiovisual y cinematográfico.
Gracias a una beca que obtuvo por pertenecer al grupo de teatro, logró estudiar Comunicación Social y posteriormente, realizar un técnico en fotografía y video.
Tras su paso formativo por Telecafé
—el canal regional del Eje Cafetero
donde cosechó sus primeros
reconocimientos nacionales—,
Manolo asumió el rol de videógrafo
oficial del Once Caldas, el
equipo de sus amores desde que
nació. Llegar al estadio con una
escarapela profesional le exigió
construir una mirada más objetiva:
despojarse del sentimiento
visceral de la tribuna para
entender a los futbolistas como
seres humanos. Esta sensibilidad dio
forma a una ética muy estricta
en su oficio; cuida la dignidad del
club, protege la intimidad de los jugadores
y mide el impacto mediático de sus piezas para no incitar al odio.
Fuera de la cancha, la música es su mayor refugio emocional, un espacio en el que puede expandir su propuesta visual a través de la fotografía de conciertos.
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"Yo hasta
cierta edad tenía un lugar que me iban
a dar (...) y este me lo di yo"
¿Cómo llegaste a trabajar para el Once Caldas?
Venía de trabajar dos años en Telecafé, y es muy lindo eso porque gané dos premios nacionales de televisión: uno por una crónica sobre teatro y otro por una crónica sobre fútbol. Pude combinar mis dos pasiones más grandes en la vida. Yo empecé haciendo algunos videos y después les gustó mi trabajo y pude entrar del todo. Mi sueño era hacer algo en el Once, cualquier cosa, pero me daba mucho miedo ser tan hincha y estar allá porque a uno le cambia mucho la visión. Encontrarme con que fueran unas personas increíbles, te cambia por completo la visión del fútbol y eso me hizo entender que allá hay personas.
¿Cómo fue ese primer día que entraste a la cancha, ya no como hincha, sino con la responsabilidad de documentar al equipo?
Es una sensación extraña porque yo soy hincha del Once Caldas desde los seis meses de vida; hay fotos mías de bebé en el estadio y desde los 6 años me tomaba fotos con los jugadores porque además yo vivía cerca al estadio. Pasar de la tribuna a la cancha cambia la perspectiva por completo. Conocer a los jugadores como personas reales, con días buenos, malos, con miedos, te quita esa visión visceral del hincha y te hace mucho más consciente del juego y de las realidades que hay detrás.
"Conocer a los jugadores como personas reales (...)
te quita esa visión de hincha y te hace
mucho más consciente del juego"
¿Cómo logras separar al hincha que sufre y que grita, del profesional que no se puede dejar llevar por esas emociones?
Yo siento que es cuestión de tiempo, es un proceso. Yo puedo ser muy hincha, pero yo sé que en este momento lo que yo haga representa a una institución y tengo que ser
responsable con eso. Yo sí creo que es
muy lindo que un hincha le dé voz al
equipo. Yo sé que los medios tenemos una responsabilidad muy grande, pero a la vez puedo demostrar el amor que le tengo al club. Ya sé que son personas y son buenas personas, entonces siempre vivo pensando en cómo cuido al club, al hincha y a los otros equipos. Yo no puedo incitar al odio y dejar de lado cómo van a reaccionar otros hinchas. Aún más en un país como Colombia.
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Si bien en el fútbol hay momentos felices y de euforia, también están los de derrota. ¿Cómo se decide éticamente cuándo seguir grabando y cuándo bajar la cámara?
Este equipo tiene algo muy lindo y es que a mí me hicieron sentir parte del grupo, como cuando uno está con los amigos y sabe cuándo hacer chistes y cuándo no. Si ganamos puedo meterme a la cancha y mostrar la felicidad de los jugadores, pero si perdemos yo no quiero mostrar la tristeza de los hinchas. Todo el tiempo pienso en qué voy a sacar, en tener cuidado de la respuesta de los demás hinchas. Siempre trato de evitar generar piezas que puedan reabrir heridas o señalar a los jugadores.

Qué es lo que buscas capturar en cada partido? ¿A las personas, las reacciones, la estética?
Mi meta principal es mostrar que el Once Caldas somos todos. Yo creo que el hecho de ser comunicador social me hace entender ciertas dinámicas. No hay nada más lindo que uno como hincha recordar por qué los quiere tanto. Yo quiero hacerle entender al hincha que también es parte de esto, y también sufre. Y yo lo sé, porque yo lo he vivido, yo he viajado y he llorado por este equipo, porque lo amo. Y eso es lo que yo quiero generar en los demás.
Yo siempre trato de poner música y algunos easter eggs, como lo que hace Taylor Swift, ocultos que los hinchas van a entender para jugar mucho con los contextos. De hecho mi artista favorito es Dillom, y el man es súper swiftie y hace lo mismo. He usado referencias de Joe Arroyo, de la cultura de la ciudad, de raperos.
Si tuvieras que definir al Once Caldas en una imagen, ¿cuál sería?
Inmediatamente pienso en Samuel Vanegas levantando la Copa Libertadores en 2004. Esa copa es todo lo que constituye Manizales: una ciudad pequeña, de gente muy trabajadora que pasito a pasito ha hecho cosas gigantes. Eso fue lo que hizo el Once, pasito a pasito hizo la hazaña más grande de la historia del fútbol colombiano. Ahora, la imagen que yo siempre me sueño es coger la copa y decir que soy campeón haciendo parte de este equipo. Siento que lo que más me motiva es lo que va a llegar. Tengo fe de que se va a dar. Cerrar un video con la copa y decir: “ya, no es más”.
¿Qué crees que te diría el Manolo chiquito que iba al estadio al verlo hoy en la gramilla con la cámara en mano?
Yo creo que estaría muy feliz de que encontró su lugar en el mundo. Yo hasta cierta edad tenía un lugar que me iban a dar: “usted tiene que ser abogado, tiene que ser como su papá” y este lugar me lo di yo. Yo sé que ese niño que escuchaba música y que siempre iba al estadio hoy está en su lugar. A pesar de no saber que este lugar iba a ser el nuestro, siempre sentimos incomodidad en lo normal. Hoy le digo que está donde debe estar.
"A pesar de no saber que este lugar iba a ser el nuestro, siempre sentimos incomodidad en lo normal".
¿Alguna vez te sentiste juzgado por tu familia?
Claro. Mi familia se preocupó muchísimo, incluso me preguntaron si yo estaba consumiendo algo, me pedían que lo hiciera como un hobbie. Después a los meses, mi abuelo me vio trabajando, invitándolos a comer y desde entonces me considera una persona súper trabajadora y están muy orgullosos. Los primeros tres años fue muy difícil, pero hoy en día mi mamá todos los días pone fotos mías en mi trabajo y me dice que admira mucho hasta donde he llegado sabiendo que en parte tuve a todo el mundo diciéndome que no lo hiciera.

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Es imposible dejarte ir sin que hablemos de una persona que siempre ha sido noticia por cómo se viste y es Dayro Moreno. Yo personalmente siempre he creído que él es una persona que sabe lo que hace y le gusta la moda. ¿Qué insight nos puedes dar de lo que es él en cuanto a sus gustos?
Mira, si algo yo he aprendido es que como nos vestimos somos el reflejo de lo que somos. Dayro es una persona reservada o es un jugador espectacular. Él es eso, una persona que le hace entender a la gente que ahí está él: en la cancha, en la vida, en la moda. Él en la cancha es un líder, es una persona a la que la gente siempre está viendo.
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Hace un rato hablábamos de que has
trabajado en otros ámbitos desde el
lado creativo, ¿qué nos puedes contar
de eso?
Yo sé que hablo como si el fútbol lo
fuera todo, pero para mí lo es la
música. He tenido también mucha
ayuda y acompañamiento de amigos
fotógrafos que me han enseñado que los colegas no son una competencia y agradezco mucho eso. He tomado fotos en conciertos e independiente del concierto, yo lagrimeo. Pensar en que la gente hizo fila seis horas, pagó, aguantó frío y calor, y yo estoy acá, con una cámara fotografiando a esos artistas.
"El estado más puro de uno es cuando está creando porque vuelve a su esencia"
El primer evento grande que yo cubrí fue el Festival Cordillera y tuve la oportunidad de tomarle fotos a Miranda! que es una de las bandas que yo más he amado en mi vida desde chiquito. Yo no podía creer que gente a la que he admirado tanto está siendo retratada por mí. Trabajar en conciertos me da vida. La música ha sido mi refugio en tanto que el solo hecho de estar ahí me hace sentir el hombre más afortunado del mundo. Estoy recibiendo vida por todo lado.
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Como es costumbre en The Mess celebramos todo eso que nos obliga a veces a tocar fondo para hacernos lo que somos hoy en día: ¿cuál fue ese momento en tu vida que te hizo tomar la decisión de dedicarte a lo que haces ahora?
Definitivamente ver La La Land en cine. Me tocó mucho la historia de una pelada a la que la obligaban a estudiar derecho, pero que quería ser actriz, de verdad me vi ahí. Yo siempre he creído que todos los niños son artistas, y cuando crecen se alejan del arte, pero el estado más puro de uno es cuando está creando porque vuelve a su esencia. El ser humano siempre se ha comunicado a partir del arte. Cuando alguien habla a través del alma todo es más lindo porque vuelves a ese niño que tenía un sueño. Uno a veces tiene ese miedo de no lanzarse a cumplir su sueño y no se dedica a eso, pero cuando lo hace se salva. Yo siempre he dicho que a mí el arte, de todas las cosas de las que me ha salvado, es de mí mismo.
Después de esta conversación con Manolo, entendí que el fútbol es solo el mecanismo mediante el cual opera un creador profundamente atravesado por el cine y la música. Su historia no se encasilla en el espectro deportivo; es el viaje de un realizador audiovisual que decidió vivir de todo aquello que le mueve el alma, y es justamente esa libertad lo que hace que su trabajo sea totalmente honesto.
A través de sus ojos, el Once Caldas y la ciudad de Manizales dejan de ser una simple imagen para convertirse en un registro vivo de lo que realmente significa ser manizaleño
Manolo Cardona es fotógrafo y videógrafo de la ciudad de Manizales.
Entrevista por The Mess Magazine.
Junio, 2026.